Cómo es la vida en la ciudad más pobre de Brasil y donde más votos obtuvo Dilma

Un día, hace un mes, dejaron de construir la casa de Antônio José de Nascimento en Belágua, en el estado de Maranhão, en el norte de Brasil. Los obreros le explicaron que se había acabado el dinero del programa del Gobierno del Estado y se largaron, con todo a medias: un esqueleto de casa inservible y un montón de ladrillos que se achicharran al violento sol de la una de la tarde de estas latitudes casi ecuatoriales. Unos meses antes, estos mismos obreros le habían contado a Nascimento, de 37 años, con dos hijos de 14 y 15 años y la mujer enferma, que el Estado iba a sustituir su vieja cabaña de adobe y techo de palmera, aquí llamada taipa, por una casa de ladrillo y cemento, dentro de un programa que incluía a otras cincuenta familias miserables de la ciudad.

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Pero ahora, esta mañana calurosa, Nascimento contempla su casi-casa con la melancolía de quien estuvo a punto de ganar por una vez. Él y los suyos subsisten a base de la mandioca que recolectan día a día en las tierras comunales y que constituye su comida principal y casi exclusiva, mezclada con agua. También de lo que compran con los 381 reales (menos de 100 euros) de la subvención mensual Bolsa Familia que el Gobierno del país les da por escolarizar a sus hijos.

Belágua (una calle asfaltada, un ramillete de casas y cabañas desperdigadas, pistas de tierra, nadie de una a cuatro de la tarde, burros trabados con cuerdas a las puertas de las casas, cerdos y gallinas por los caminos) es la ciudad más pobre de Brasil. Con 7.000 habitantes, situada a 200 kilómetros de la capital São Luis, la localidad cuenta con una renta per cápita media de 240 reales al mes (60 euros), según el último censo, elaborado en 2010. La tasa de analfabetismo supera el 40%.

Leé la nota completa en El País

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